- Luego de dos años y medio, la segunda fase de Escenarios Hídricos 2030 llega a su fin, con la satisfacción de haber cumplido sus metas y entregado los productos comprometidos. La líder de esta iniciativa, Ulrike Broschek, cuenta en esta entrevista cómo fue este periodo de trabajo, los logros y los desafíos que visualiza para el país en materia de recursos hídricos.
“En Escenarios Hídricos 2030 hemos aprendido que mediante el diálogo y los acuerdos es posible construir un nuevo pacto social por el agua para Chile”. Así resume Ulrike Broschek una de las principales conclusiones a las que ha llegado el equipo que ella dirige luego de seis años de un trabajo que se ha caracterizado por sustentarse en el diálogo multisectorial.
Estos seis años incluyen dos fases de EH2030: la primera, de 2016 a 2019; y la segunda, que se inició en 2020 y está finalizando.
¿Cómo definiría en pocas palabras la segunda fase de EH2030?
Ha sido un trabajo intenso en plena pandemia, en el cual logramos construir propuestas colectivas, mediante un proceso de diálogo multisectorial, con una participación enorme. Y lo más importante es que ha sido desde los territorios.
Han sido múltiples organizaciones y personas, a lo largo del país, las que nos han ido acompañando en este camino con un gran compromiso, tiempo y dedicación.
¿Cuál diría que han sido los principales logros de esta fase?
Estamos entregando insumos para apoyar la toma de decisiones, los que podrían ser críticos dada la magnitud del desafío y la crisis hídrica que enfrenta Chile.
Son bienes públicos, que ponemos a disposición del país para contribuir a hacer mejor política pública y sectorial.
Uno de estos insumos se refiere a la institucionalidad hídrica, una temática clave que, incluso, se puso sobre la mesa en el debate constituyente. Presentamos bajo un proceso desarrollado junto a organizaciones de todo el país una propuesta de institucionalidad con mirada de futuro, que nos pueda ayudar no solo a enfrentar la crisis, sino también a adaptarnos a las consecuencias del cambio climático. Gobernanza desde las cuencas: Institucionalidad para la Seguridad Hídrica en Chile (octubre de 2021) contó con la participación de unas 700 personas que representan a distintos usuarios, servicios públicos, comunidades y autoridades del Estado. Fueron más de 370 organizaciones las que participaron para lograr esta propuesta.
Otro insumo es la Herramienta estratégica para selección de medidas acciones y soluciones hídricas en las cuencas en Chile (abril de 2022), un instrumento muy relevante, que permite construir hojas de ruta con soluciones eficientes según la realidad de cada territorio para acortar la brecha hídrica, una herramienta que evidencia los aportes y los beneficios de distintas soluciones que tenemos a la mano.
Además, estamos presentando en estos días Cuencas regenerativas. De la crisis a la seguridad hídrica. Hojas de ruta para Maipo y Maule (18 de agosto de 2022). Se trata de un conjunto de medidas, acciones y soluciones (MAS) para cada cuenca -63 en Maule y 61 en Maipo- que fueron seleccionadas y priorizadas en el trabajo con los actores territoriales, con las cuales se puede abordar la brecha y riesgo hídrico de estos dos territorios.
«Como lo planteamos en 2019 al finalizar nuestra primera fase, es urgente una Transición Hídrica; y ahora estamos entregando insumos para concretar esa estrategia».
Esos insumos para la toma de decisiones son los principales logros, y han sido posibles gracias a cientos de personas que han sido parte de este proceso, desde que partimos en 2016. Entre ellas, más de 60 especialistas, nacionales e internacionales, y además socios y profesionales que nos han acompañado en esta travesía, dedicando toda su experiencia, metodologías, conocimiento y muchas horas de trabajo. Sin equipos de trabajo como estos no tendríamos la robustez y base técnica necesaria para avanzar de manera segura en esta compleja temática.

A nivel país, ¿cuál es el desafío ahora en materia de seguridad hídrica?
Es necesario pasar a la acción de manera urgente. Ya no hay excusas, no podemos esperar más. Hemos estado como país en una actitud pasiva de fuerte inacción. Se requiere voluntad política y liderazgo robusto del Estado para hacerse cargo de la situación, y no solo enfrentar coyunturas y emergencias, sino que también hacer un cambio profundo en la gestión el agua. Si no es así no vamos a lograr avanzar y la situación será cada vez más grave.
Resolver la crisis del agua es complejo y de largo aliento. Se requiere un importante liderazgo del Estado y lograr el compromiso de los grandes consumidores. Es urgente construir un espacio abierto para dialogar y buscar los consensos que nos permitan levantar una política de Estado con metas y compromisos concretos para pasar a la acción en cada territorio junto a las comunidades.
¿Qué se necesita para avanzar en esa dirección?
Contamos ahora con las herramientas para avanzar en la definición del conjunto de soluciones en cada cuenca, en Maipo y Maule, sabemos el aporte de las diferentes soluciones, las basadas en la naturaleza, la eficiencia y las nuevas fuentes de agua. Solo falta la voluntad política y articular a los usuarios para avanzar en forma coordinada, oportuna y con una visión compartida, estamos hoy ante un desafío complejo de reconstrucción institucional y de necesidad de un liderazgo capaz de marcar un cambio de rumbo, una inflexión de gran magnitud y en tiempo récord donde cambiemos nuestra relación con los recursos hídricos; de lo contrario nunca llegaremos. Como lo planteamos en 2019 al finalizar nuestra primera fase, es urgente una Transición Hídrica; y ahora estamos entregando insumos para concretar esa estrategia.
Necesitamos en la autoridad un nuevo liderazgo, ágil, dialogante, capaz de una colaboración radical para aprovechar los conocimientos ya existentes en cada territorio, un liderazgo descentralizado capaz de articular los distintos actores desplegados a lo largo del país para construir política pública que trascienda a periodos gubernamentales y pueda fijar metas y un rumbo concreto.
El agua, sus fuentes naturales y la sociedad no pueden nuevamente estar fuera de las prioridades políticas de un gobierno, es tiempo de cambiar el rumbo hacia la seguridad hídrica porque el futuro se construye hoy.
Solo falta la voluntad política y articular a los usuarios para avanzar en forma coordinada, oportuna y con una visión compartida, estamos hoy ante un desafío complejo de reconstrucción institucional y de necesidad de un liderazgo capaz de marcar un cambio de rumbo, una inflexión de gran magnitud y en tiempo récord donde cambiemos nuestra relación con los recursos hídricos; de lo contrario nunca llegaremos.