Una de las principales conclusiones a las que llegamos en la elaboración de “Transición Hídrica: el futuro del agua en Chile” (EH2030, 2019) es que, si se continúa con la trayectoria actual en la gestión de los recursos hídricos, el escenario posible para el año 2030 es catastrófico, por lo que es indispensable cambiar la forma de abordar el problema y hacerlo con un enfoque integral. Estamos en un punto de inflexión y es urgente iniciar una Transición Hídrica que permita garantizar la seguridad hídrica y disponibilidad de agua en el país en forma sostenible al año 2050.
Con ese objetivo, estamos impulsando la implementación de medidas concretas, a partir del portafolio que desarrollamos con 212 propuestas aplicables para abordar la brecha hídrica -falta de agua- y el riesgo hídrico, que se da hoy por eventos de extrema sequía y de eventuales excesos de agua, como los aluviones (MAS Seguridad Hídrica, medidas, soluciones y acciones, EH2030, 2019).
Sobre esa base, comenzamos a desarrollar una propuesta para una nueva institucionalidad del agua, tanto a nivel nacional como para la gobernanza en las regiones, que haga más expedita la implementación de las soluciones.
Asimismo, iniciamos el trabajo en dos cuencas hidrográficas piloto -Maipo y Maule-, con los actores locales, para elaborar juntos una hoja de ruta con la combinación óptima de soluciones que permitirán alcanzar la seguridad hídrica en esos territorios.