Hacia una Transición Hídrica

Una de las principales conclusiones a las que llegamos en la elaboración de “Transición Hídrica: el futuro del agua en Chile” (EH2030, 2019) es que, si se continúa con la trayectoria actual en la gestión de los recursos hídricos, el escenario posible para el año 2030 es catastrófico, por lo que es indispensable cambiar la forma de abordar el problema y hacerlo con un enfoque integral. Estamos en un punto de inflexión y es urgente iniciar una Transición Hídrica que permita garantizar la seguridad hídrica y disponibilidad de agua en el país en forma sostenible al año 2050.

Con ese objetivo, estamos impulsando la implementación de medidas concretas, a partir del portafolio que desarrollamos con 212 propuestas aplicables para abordar la brecha hídrica -falta de agua- y el riesgo hídrico, que se da hoy por eventos de extrema sequía y de eventuales excesos de agua, como los aluviones (MAS Seguridad Hídrica, medidas, soluciones y acciones, EH2030, 2019).

Sobre esa base, comenzamos a desarrollar una propuesta para una nueva institucionalidad del agua, tanto a nivel nacional como para la gobernanza en las regiones, que haga más expedita la implementación de las soluciones.

Asimismo, iniciamos el trabajo en dos cuencas hidrográficas piloto -Maipo y Maule-, con los actores locales, para elaborar juntos una hoja de ruta con la combinación óptima de soluciones que permitirán alcanzar la seguridad hídrica en esos territorios.

Objetivos 2020-2021

Como EH2030 buscamos movilizar alianzas estratégicas, generar incidencia pública y alcanzar la implementación de resultados clave que lleven a una Transición Hídrica en el país.

Queremos aportar a la discusión nacional, avanzando en propuestas para mejorar la institucionalidad del agua, entregando insumos críticos para una futura política hídrica y mediante la construcción de hojas de ruta con definición de medidas, acciones y soluciones concretas y costo-efectivas que contribuyan a movilizar a los sectores público y privado a
tomar decisiones oportunas para la seguridad y sustentabilidad del recurso en Chile.

Los 4 Ejes Estratégicos

Proponemos avanzar hacia la seguridad hídrica mediante la estrategia denominada Transición Hídrica, cuyo enfoque se basa en cuatro ejes fundamentales:

  • 1. Gestión e institucionalidad del agua

    Es el engranaje fundamental para articular la Transición Hídrica, porque moviliza y habilita la implementación de acciones y soluciones en el corto, mediano y largo plazo. Plantea el reconocimiento y la priorización del agua como eje estratégico para el desarrollo del país, donde se defina una Política Hídrica Nacional de largo plazo, construida por el conjunto de los usuarios del agua, que considere planes de acción, con directrices, indicadores y metas claras, que guíen las intervenciones en los territorios. Se constituye, además, una institucionalidad que lidere la implementación y seguimiento del plan de acción a nivel nacional, así como entidades locales descentralizadas, conformadas y representadas adecuadamente por todos los actores de las cuencas. La entidad local es la que lidera la implementación del plan y la gestión integrada del recurso hídrico.

  • 2. Protección y conservación de nuestros ecosistemas hídricos

    Son la base indispensable para la vida y para sostener cualquier desarrollo posible. Contempla como base de la gestión del agua el desarrollo de políticas, programas y planes que garanticen la protección, recuperación y conservación de ecosistemas hídricos, como: cabeceras de cuenca, glaciares, acuíferos, lagunas, riberas, humedales, turberas, ríos y otros cuerpos de agua relevantes, que son aportantes naturales de agua, reguladores de flujo, depuradores de la calidad del agua, otorgando resiliencia al territorio ante los efectos del cambio climático y por su aporte en la conservación de biodiversidad. Generalmente, se pueden implementar acciones en el corto plazo para obtener beneficios al mediano y largo plazo.

  • 3. Eficiencia y uso estratégico del recurso

    Se estima que el uso eficiente y responsable del agua, por parte de los sectores productivos intensivos en su consumo, podría reducir considerablemente la brecha actual y futura del vital recurso. Proponemos adoptar medidas que apunten a reducir el consumo y a transformar los procesos para que requieran menos agua, buscando un equilibrio entre la demanda y la disponibilidad del recurso. Asimismo, se invita a avanzar en la priorización y uso estratégico del recurso, donde se garantice los caudales ecológicos, el derecho humano al agua, la protección de sectores vulnerables y la diversificación productiva en los territorios.

  • 4. Migración e incorporación de nuevas fuentes de agua

    Que los usuarios intensivos de agua se desacoplen de las fuentes de agua natural en la cuenca, dejándola disponible para otros usos vinculados a la conservación y mantención de procesos vitales. Se introduce nueva agua fresca para mantener los procesos productivos, generando sinergias en los territorios e impulsando proyectos multipropósito, con el fin de maximizar los beneficios y oportunidades para el desarrollo del entorno en su conjunto. Al mismo tiempo, se reducen los Riesgos Hídricos al mitigar y compensar los potenciales impactos ambientales y sociales negativos.

Productos Esperados

Durante un periodo de 18 meses, a contar de enero de 2020 -que corresponde a la segunda fase de Escenarios Hídricos 2030-, estaremos trabajando para generar los siguientes productos:

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