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Humedales: ¿Qué son y cuál es su relevancia?

Antecedente: La Convención Ramsar

Existe un acuerdo internacional cuyo objetivo es promover la conservación y el uso racional de los humedales. Se trata de la Convención Ramsar, que toma su nombre de la ciudad iraní donde se firmó, en 1971. Este tratado ha sido una herramienta importante para unificar criterios en torno a este tipo de ecosistema esencial para la vida en la Tierra.

Actualmente hay 171 países que son miembros de la Convención, entre ellos Chile, por lo que forma parte de la normativa nacional. Según cifras difundidas por Ramsar, la extensión mundial de los humedales disminuyó entre 64 y 71% en el siglo 20 y la pérdida y degradación de los humedales continúan en todo el mundo.

¿Qué son los humedales?

Son ecosistemas acuáticos enormemente diversos, esenciales para mantener el ciclo del agua. Según Ramsar, los humedales son zonas donde el agua es el principal factor controlador del medio y de la vida vegetal y animal asociada a él. Los humedales son todos aquellos cuerpos de agua dulce o salada que se encuentra en los continentes y las islas, inclusos en las zonas litorales marinas.

La Convención de Ramsar aplica un criterio amplio para determinar qué humedales quedan sujetos a sus disposiciones: “Son humedales las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”.

Esta definición abarca todos los lagos y ríos, acuíferos subterráneos, pantanos y marismas, pastizales húmedos, turberas, oasis, estuarios, deltas y bajos de marea, manglares y otras zonas costeras, arrecifes coralinos, y sitios artificiales como estanques piscícolas, arrozales, embalses y salinas.

¿Qué tipo de humedales existen?

Hay varias clasificaciones, pero una de las más usadas es la Clasificación de humedales y hábitat de aguas profundas de los Estados Unidos (Cowardin et. al, 1979). También conocido como Sistema Cowardin, esta clasificación reconoce cinco tipos de humedales principales: marino, estuarino, ribereño, lacustre y palustre, basada en diferentes características hidrológicas, geomorfológicas, químicas y biológicas.

  • Humedal Marino

Son ecosistemas ubicados en las zonas litorales marinas a lo largo de la costa, con condiciones de alta energía. Ejemplo: todas las playas a lo largo del territorio nacional y costas rocosas.

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  • Humedal Estuarino

Son ecosistemas mareales (afectados por mareas) de aguas salobres, que usualmente están semi-incluidos en la tierra, pero tienen acceso al océano, ya sea abierto, parcialmente obstruido o esporádico, y en el cual el agua del océano es diluida -al menos ocasionalmente- por escorrentía de agua dulce desde la tierra. Ejemplos: estuarios, deltas, marismas de marea y manglares. En Chile, ejemplos de este tipo de humedal son el Estuario del río Queule, en la región de La Araucanía, y la desembocadura del río Maipo, en la región de Valparaíso.

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  • Humedales Fluviales o Ribereños

Son ecosistemas con aguas corrientes de tipo canal, dominados principalmente por agua dulce, con excepción de los ríos en el norte del país que presentan mayor salinidad como consecuencia de la alta evaporación. La vida acuática se desarrolla principalmente asociada al fondo del río. Ejemplos: ríos y arroyos, como es el caso del Río Lluta, en la región de Arica y Parinacota o el río Biobío en la región del mismo nombre.

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  • Humedal Lacustre

Son ecosistemas con aguas lentas y mayor profundidad, situados en una depresión geográfica o un canal de río transformado en represa, donde la vida acuática se desarrolla principalmente en la columna de agua. Ejemplos: el Lago Chungará de la región de Arica y Parinacota. Lago Villarrica en la región de La Araucanía.

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  • Humedal Palustre

Todos los ecosistemas no mareales (no afectados por marea) dominados por árboles, arbustos emergentes persistentes, musgos persistentes o líquenes, y todos los humedales presentes en áreas mareales donde la salinidad derivada de las sales del mar sea menor a 0,5%. Ejemplos: marismas, pantanos y ciénagas. Es el caso de las Ciénagas de Name, en la comuna de Cauquenes, región del Maule.

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¿Por qué se deben cuidar los humedales?

Los humedales prestan distintos servicios ecosistémicos, sin los cuales no podría existir la vida como la conocemos. Se trata de servicios de provisión (agua dulce y alimentos), de regulación (clima, agua, erosión, etc.), culturales (espirituales, educacionales, etc.) y de apoyo (formación de suelo, ciclo de nutrientes). Así, la protección, conservación y restauración de los ecosistemas, entre ellos los humedales, es la base indispensable para la vida y para sostener cualquier desarrollo posible.

La Convención Ramsar indica que es importante cuidar y proteger los humedales porque ellos se encuentran en todas partes, proporcionan agua dulce para todos, garantizan el suministro de alimento, depuran y filtran los desechos nocivos en el agua, son los amortiguadores de la naturaleza (cumplen un rol fundamental como protección frente a desastres), almacenan carbono, son esenciales para la biodiversidad, y proporcionan productos y medios de vida sostenibles.

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