- La tercera versión del encuentro tuvo como eje central las soluciones y las tecnologías disponibles para garantizar la seguridad hídrica, temáticas que fueron abordadas en charlas, exposiciones y conversatorios realizadas durante el evento.
- Uno de los paneles, moderado por el jefe de proyecto de Nuevas Fuentes de Fundación Chile, Gerardo Díaz, abordó los desafíos y las oportunidades que presentan las nuevas fuentes de agua, tales como la desalación y el reúso de aguas residuales tratadas.
“No hay agua que perder” fue el lema de la tercera versión de Expo Agua 2023 realizada en el Parque Bicentenario el 13 de septiembre y en la que, a través de charlas, conversatorios y ponencias, se abordó la urgencia de tomar decisiones para enfrentar la crisis hídrica.
El evento, organizado por el Foro de la Economía del Agua e Interexpo, con el fin de abordar las iniciativas, soluciones y tecnologías vinculadas a la seguridad hídrica en Chile, tuvo entre sus paneles el de “Nuevas Fuentes de Agua: Reutilización y Desalación”, moderado por el jefe de proyectos de Nuevas Fuentes de Fundación Chile (FCh), Gerardo Díaz.
En el panel participaron Christian Cintolesi, Líder de Aguas para América, de Anglo American; Jorge Rivas, Superintendente de Servicios Sanitarios y Liliana Velasco, Information Technology Manager en INDRA, España, para hablar sobre experiencias y desafíos en la implementación de soluciones innovadoras para diversificar el suministro de agua y fortalecer la resiliencia.
El superintendente Jorge Rivas destacó la necesidad de avanzar en soluciones estructurales dada la escasez hídrica -que mantiene a 98 comunas bajo decreto de escasez y 275 en estado de emergencia agrícola aún con las últimas lluvias- como el reúso de aguas servidas tratadas, cuya recuperación permite dar un nuevo uso a estos efluentes sanitarios tratados, y la desalación que permite potabilizar el agua de mar. La autoridad agregó que ambas soluciones tienen altos costos de implementación y plazos para la obtención de permisos, entre otros aspectos, que son necesarios de abordar desde la política pública.
En Chile, el volumen de aguas que se devuelven luego de su uso, ya sean aguas servidas o emisarios submarinos, es de 30,6 m3/s De esto, 79% se vierte en cuerpos de agua superficial continental como ríos, y el 21% en el mar. “Si bien no existe una política pública que promueva la reutilización de estas aguas, tampoco existe una que lo impida”, explica Rivas, mostrando un camino para avanzar en la reutilización de efluentes sanitarios sin uso aguas abajo, alternativa que puede fortalecerse con el Proyecto de Ley que regula y fomenta el tratamiento de las aguas residuales, sistemas de reutilización y adaptación al cambio climático, actualmente en tramitación en el Senado.
Rivas reconoce que “tenemos tareas pendientes respecto de eficiencia hídrica y de las pérdidas de aguas no contabilizadas o no facturadas, que alcanza un 33%. Una parte corresponde a aguas utilizadas que no está regularizada o no se está midiendo. Y hay otro porcentaje de agua que se está perdiendo; se está robando, se infiltra por las roturas, etc. Esperamos este año hacer un anuncio importante con el sector, estamos trabajando hace bastantes meses y esperamos prontamente dar una buena noticia al país de que vamos a trabajar decididamente en bajar ese número con compromisos concretos, planes de acción”, expresó la autoridad.
En cuanto a la desalación, el superintentende Rivas explica que para que los altos costos no se traspasen a las cuentas de los usuarios multiplicados por tres, deben aprovecharse las economías de escala. “Hagamos una desaladora gigante para darle agua a la industria, a la minería, al agua potable, y vamos a tener costos más baratos; lo mismo con una planta de reúso. Pero hoy día el país carece de una institucionalidad que esté pensando en esto”, agrega.
Similar es la mirada de Christian Cintolesi desde Anglo American. “A pesar de que las operaciones mineras son bastante eficientes, no son suficiente ante la problemática del calentamiento global. No tiene ningún sentido seguir estresando el sistema y estar en competencia por las aguas continentales, sino que creemos firmemente que hay que buscar soluciones colaborativas y aprovechar las economías de escala. No vemos que lo correcto sea ir por plantas propias sino buscar plantas multipropósito e ir, en una primera instancia, por desaladoras y después tratar de entrar en intercambios de agua, buscar soluciones entre distintos actores de la Cuenca para que estos proyectos sean más grandes y más baratos”.
En su rol de moderador, Gerardo Díaz hizo el contrapunto. “La desalación no es la solución única, considerando que, por ejemplo, para la cuenca del río Maipo, existe una brecha hídrica de 63m3/s. Una desaladora grande, como la de Escondida, abastece de 4 m3/s, por lo que es necesario buscar otras alternativas”. Con ello Díaz se refirió a que para reducir la diferencia entre la demanda y la oferta de agua disponible en las fuentes de abastecimiento, se deben evaluar formas de abastecimiento complementarias a la desalación, como el reúso de aguas residuales tratadas, las soluciones basadas en la naturaleza, soluciones de eficiencia hídrica y manejo adecuado de la demanda (EH2030, 2022).
Otro de los temas abordados en el panel fue cómo incorporar a sectores vulnerables enla administración de la crisis hídrica. En opinión del superintendente Rivas, la Gestión Integrada de Cuencas Hidrográficas (GICH) es una herramienta esencial, dado que hay numerosos usuarios en la cuenca y es necesaria una mirada integral sobre ésta. Frente a eso, Christian Cintolesi manifestó que, si bien la GICH es el punto de partida, es necesario generar sinergias y soluciones colaborativas entre distintos actores con el fin de optimizar los recursos. Por su parte, Liliana Velasco afirmó que la integración del sector público, privado y del ciudadano es fundamental. “Muchas veces nos preocupamos por políticas y normativas, pero el ciudadano cumple un papel muy importante en el proceso”, aseguró.
Fundación Chile cuenta con 8 años de experiencia en el desarrollo de proyectos de reúso de aguas residuales tratadas enfocada en generar diagnósticos, modelos de negocio y estudios de mercado para la reutilización de efluentes descargados por emisarios submarinos, sí como la implementación de sistemas de reúso de aguas residuales tratadas en localidades rurales de la región de Coquimbo. El reúso es también parte de la cartera de proyectos que FCh ha diseñado en el marco de la iniciativa Maipo Resiliente liderada por el Gobierno de Santiago para dar seguridad hídrica a la cuenca más poblada del país.
