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¿Puede la agricultura aportar a la seguridad hídrica?

  • En la cuenca del río Maipo, una mayor eficiencia en riego podría incrementar la disponibilidad de agua en 23,42 m3/s, equivalente a 2.9 veces el volumen que el embalse el yeso puede acumular durante 1 año, y reducir la Brecha Hídrica (EH2030, 2022).
  • Complementariamente, integrar prácticas agrícolas sustentables y regenerativas también puede mejorar las condiciones naturales para el desarrollo productivo, mejorando el estado de las fuentes de agua y ecosistemas relacionados.

Hambre cero y agricultura sustentable es el segundo Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 a la que adscriben la mayoría de los países para alcanzar un desarrollo justo y sostenible. Lo que busca es lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible; a su vez, el ODS 6 busca garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible, además del saneamiento para todos. Estos objetivos son compatibles, y el país demuestra avances en su desarrollo sinérgico.

No existe la agricultura sin agua y, frente a la amenaza transversal del cambio climático, la agricultura se enfrenta al desafío de proveer de alimentos para todos, con menos agua. Otros desafíos para el sector son la incorporación de innovaciones tecnológicas, como la agricultura de precisión, y la sustentabilidad del sector, considerando a su vez el valor de la biodiversidad (ODEPA, 2017). La contaminación es otro factor relevante tanto para la seguridad alimentaria como la seguridad hídrica.

La optimización del riego agrícola permite aumentar la productividad por hectárea, y a su vez de disponibilizar agua para otros usos. Por ejemplo, en la cuenca del río Maipo, una mayor eficiencia en riego podría incrementar la disponibilidad de agua en 23,42 m3/s (equivalente a 2.9 veces el volumen que el embalse el yeso puede acumular durante 1 año) y reducir la Brecha Hídrica, es decir, la diferencia entre el agua disponible y la demanda (EH2030, 2022).

Complementariamente, integrar prácticas agrícolas sustentables y regenerativas, como permacultura, agroforestería o agricultura sintrópica, también puede mejorar las condiciones naturales para el desarrollo productivo, mejorando el estado de las fuentes de agua y ecosistemas relacionados. En EH2030 quisimos conocer la experiencia de Aquatierra en agricultura regenerativa.

Experiencia en agricultura regenerativa y paisajes de retención de agua

De acuerdo al último censo agropecuario (2021) existen zonas de la parte baja de la cuenca del Maipo que tienen una baja eficiencia en riego y grandes extensiones productivas, lo que conlleva incremento en la extracción de agua, aumentando la presión sobre fuentes naturales de agua. Existen prácticas agrícolas que pueden aportar a reducir la brecha hídrica en la cuenca, como el riego subterráneo, la agricultura vertical y la agricultura de precisión.

Integrar prácticas agrícolas sustentables y regenerativas, como permacultura, agroforestería o agricultura sintrópica, también puede mejorar las condiciones naturales para el desarrollo productivo, conservando las fuentes de agua y ecosistemas relacionados.

Francisco Fuenzalida, antropólogo social y fundador del centro de estudios Aguatierra, se interesó en las prácticas agrícolas sostenibles, como la agricultura sintrópica y la permacultura, y los paisajes de retención de agua, como una manera de integrar el desarrollo productivo en ambientes naturales saludables o, dicho de otro modo, de no alterar ni afectar las condiciones naturales por medio de prácticas agrícolas no sostenibles.

“Toda agricultura que sane el lugar mientras produce, puede considerarse agricultura regenerativa, pero hay bastante diferencia en el énfasis que se hace en la reconstrucción del suelo. Los sistemas agroforestales sucesionales se orientan a la reconstrucción de la estructura, retención de agua y fertilidad del suelo para que esté disponible para nuestros cultivos, aumentando la producción, la fructificación, el rendimiento y la productividad”

Francisco Fuenzalida, Aguatierra.

Actualmente, por medio de Aguatierra, se encuentra trabajando en el diseño e implementación de sistemas agroforestales sintrópicos que intervienen el ciclo del agua corto y en paisajes de retención de agua, incorporando el levantamiento de tierra por diques de arcilla y terrazas que contienen agua en sectores específicos. El objetivo es retardar la escorrentía superficial del agua para revitalizar el ciclo corto del agua.

El ciclo del agua corto es la actuación local del ciclo hidrológico conocido tradicionalmente y se relaciona con la capacidad del suelo de retener agua y evo-transpirarla localmente gracias a la energía del sol, la diferencia de presión y de temperatura que causa que llueva. A esto se le llama bomba biótica. “Aproximadamente el 50% de la lluvia es producida localmente gracias al suelo que infiltra y acciona la bomba biótica”, cuenta Francisco, en base a información de www.waterstories.com.

Siempre en base a la observación en terreno y más allá de los mapas, junto a su equipo de trabajo elabora diagnósticos para diseñar soluciones locales y contextualizadas. “No resulta cuando no se entiende el lugar completamente, su historia, geología, etcétera”, explica Francisco.

Las prácticas agroforestales sostenibles buscan optimizar las interacciones entre las plantas, los animales, los seres humanos y el medio ambiente, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, los aspectos sociales que deben abordarse para lograr un sistema alimentario justo y sostenible. Entre sus beneficios destacan la detención de la erosión del suelo que, a su vez, aporta a la seguridad hidrogeológica de los territorios; protección de la calidad de aguas subterráneas, gracias a la utilización de sistemas de control de plagas naturales y el fomento de la economía circular y local.

El manejo agrícola regenerativo podría aportar al desarrollo sostenible en la cuenca del río Maipo, desde donde la iniciativa Maipo Resiliente liderada por el Gobierno de Santiago, busca reducir la brecha del agua y avanzar hacia la seguridad hídrica. Conversamos con Francisco Fuenzalida para conocer más sobre agricultura regenerativa y el trabajo que está haciendo por medio de Aquatierra.

¿En qué consiste la agricultura regenerativa?

La agricultura regenerativa es una forma de hacer agricultura con un concepto que llamamos “restauración por uso”. La idea es poder restaurar y recuperar la fertilidad y retención del agua del suelo a través de prácticas agrícolas. Para esto, existen dos grandes familias: la agricultura de insumos y la agricultura de procesos. La primera, requiere agregar elementos al suelo para mejorar su fertilidad, mientras que la agricultura de procesos tiene que ver con manejar y utilizar los procesos de la naturaleza para generar fertilidad, dentro de lo que se encuentra la ganadería regenerativa, que utiliza los movimientos y procesos de pastoreo de animales, y los sistemas agroforestales sucesionales, que utiliza grupos de árboles o arbustos presentes en los cultivos para la incorporación de hormonas del crecimiento que se inoculan en el suelo cuando uno poda, generando un aumento en la fertilidad para nuestros cultivos; aquí entramos a la agricultura sintrópica.

¿Cómo te iniciaste en la agricultura regenerativa?

Mi experiencia con este tema se remonta al año 2008, viajando por Latinoamérica. Conocí la agricultura indígena y la agricultura orgánicas de insumos. Me interesé el trabajo del agricultor japonés Masanobu Fukuoka, el padre de la agricultura natural, de la Dra. Ana María Primavesi, fundadora de la agroecología, y del agricultor Sepp Holzer, que es el creador de los paisajes de retención de agua que también trabaja agricultura regenerativa.

En 2018, gracias a una colaboración con Humberto Maturana y el instituto Matriztica, conocí la agricultura sintrópica y los sistemas agroforestales de la mano de Ernst Gotsch en Brasil, luego de lo cual me empecé a dedicar a traer este sistema a Chile, siendo el primero en hacerlo. Cinco años después hemos aprendido bastante, tenemos una serie de proyectos y estamos organizando la segunda versión de la feria sintrópica en octubre, trayendo a expertos internacionales formados por Ernst Gotsch, con el objetivo de nosotros ir formando cada vez mejor y más con miras a tener impacto en la agricultura mediana y en instituciones como Conaf e INDAP, con las cuales ya estamos trabajando.

¿Cómo y dónde han aplicado este conocimiento?

Comenzamos en 2018 con el desarrollo sistemas sintrópicos pequeños, de 500 a 1000 m2, desde entonces hemos hecho decenas de estos. Los últimos tres años hemos empezado a trabajar en varias líneas. La línea educativa es muy importante; he hecho más de 100 talleres en todo el país para privados, instituciones, agricultores y comunidades. Desde 2022 trabajamos con Prodesal San Antonio haciendo unidades piloto junto con agricultores y la Municipalidad de San Antonio. Hemos plantado más de 20 mil árboles, hecho reforestaciones con Conaf en Papudo, hemos hecho lagunas y pasajes de retención de agua en Limache, en Canela estamos trabajando en un parque solar regenerativo, estamos trabajando en la zona de Temuco en el desarrollo de sistemas agroforestales y paisajes de retención de agua con comunidades agrícolas con comunidades indígenas, tenemos más de 50 pilotos y dos centros demostrativos, uno en Papudo y el otro en Lampa, donde recibimos visitas. Tenemos proyectos desde Vallenar a Chiloé.