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“Lo que proponemos es un cambio de paradigma importante en cómo se realiza la gestión hídrica”

  • Con el fin de contribuir a alcanzar la seguridad hídrica en el país al año 2050, la iniciativa EH2030 realizó una propuesta de institucionalidad hídrica con lineamientos que permitan edificar un Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos. El documento Gobernanza desde las Cuencas: Institucionalidad para la seguridad hídrica en Chile evidencia la necesidad de modernizar la actual institucionalidad de Recursos Hídricos para adaptar la gestión a los nuevos escenarios hídricos producto del cambio climático y convertir a los territorios en protagonistas, al momento de impulsar e implementar soluciones que permitan enfrentar de manera rápida, eficiente y con una mirada estratégica de largo plazo los desafíos actuales y futuros del agua en Chile. Paul Dourojeanni, líder de Gobernanza Hídrica de Fundación Chile, destaca en esta entrevista que Chile es de los pocos países del mundo que no realiza una gestión a nivel de cuencas, algo que es prácticamente un mínimo común en la mayor parte del mundo.

La grave crisis hídrica que enfrenta el país ha obligado a que diferentes actores de la sociedad comiencen a tomar diversas medidas, pero se trata principalmente de acciones individuales sin una debida coordinación. Si bien existe mucha más conciencia sobre el problema, la falta de coordinación y un plan basal de trabajo provocan que las iniciativas elaboradas por el Estado, las empresas y organizaciones civiles sean poco efectivas.

Por estos motivos, Escenarios Hídricos 2030 ha propuesto una línea de trabajo cuyo núcleo consiste en modificar la institucionalidad y la gobernanza de agua en el país para enfrentar la crisis hídrica y la restringida participación del Estado.. Al respecto, Paul Dourojeanni, líder de Gobernanza Hídrica de Fundación Chile, explica los alcances que podría tener un cambio de este tipo, además de realizar un análisis general del estado actual en el que se encuentran las iniciativas que se implementan sin contar con una agenda en común.

– ¿Por qué EH2030 realizó una propuesta para cambiar la institucionalidad del agua en el país? ¿Por qué propone una “gobernanza desde las cuencas”?

En el año 2016, EH2030 inició un trabajo de diagnóstico de la situación actual, dado los diversos problemas que ya se manifestaban en los territorios, como la falta de acceso del agua de la población, la pérdida de ecosistemas, los riesgos para el desarrollo productivo y los crecientes eventos hidrometereológicos extremos, como la sequía.  Los resultados del análisis técnico evidenciaron, a través de un trabajo colaborativo y de participación, que gran parte de las causas de los problemas identificados (44%) se debían a falencias en torno a la gestión y la gobernanza hídrica. Entre los más urgentes se encontraba la falta de coordinación institucional, la falta de un marco normativo para la gestión integrada de recursos hídricos y la falta de información, entre otros. A partir de estos resultados, fue evidente que si dábamos con una solución a los desafíos en torno a la gobernanza y gestión, sería posible enfrentar y dar solución de mejor forma a los problemas que se dan en los territorios.

En búsqueda de mejorar la gobernanza hídrica, realizamos un análisis de las experiencias internacionales en torno a este ámbito y encontramos un mínimo común que se repite en la mayor parte del mundo: la gestión integrada es un proceso que se realiza desde una escala de cuencas, las unidades territoriales donde se puede comprender de mejor forma el efecto agregado de las actividades en el territorio, y su impacto sobre el ciclo hidrológico. Chile es de los pocos países del mundo que no realiza una gestión a este nivel. A partir de estas experiencias, es que hemos reforzado la idea de acercar la toma de decisiones a esta unidad territorial, a través de una mayor participación basada en la mejor evidencia científica disponible.

Paul Dourojeanni, FCh.

– ¿Qué significaría un cambio de institucionalidad como el que EH2030 propone? Qué cambiaría en relación al actual sistema y de qué forma ayudaría a abordar la crisis hídrica?

Lo que se propone es un cambio de paradigma importante en cómo se realiza la gestión hídrica, rescatando las experiencias de la gestión del agua (es decir, una vez que el recurso es extraído de las fuentes), y ampliándola para incorporar un proceso de gestión integrada de recursos hídricos (es decir, incluyendo las fuentes), sobre todo dada la amplia experiencia internacional en este ámbito. La propuesta de institucionalidad establece el camino para abordar los mayores desafíos y carencias del actual sistema de gestión al definir, por ejemplo, un claro liderazgo nacional en torno a la materia; una mayor cohesión institucional, delimitación de funciones y coordinación entre organismos; el fortalecimiento de instrumentos de gestión; el incremento de capacidades técnicas; la instalación de organismos a nivel de cuencas con un adecuado financiamiento para dar con soluciones en el territorio; la integración y consolidación de información hídrica en plataformas inter operativas; y establecer efectivas facultades y atribuciones de organismos públicos en cuanto a fiscalización. Estos aspectos permitirían abordar los principales problemas de la crisis hídrica actual y futura.

«Para avanzar hacia la seguridad hídrica será necesario acompañar este proceso con la voluntad política para realizar las modificaciones institucionales requeridas».

– En el marco del proceso de elaboración de la propuesta, ¿cuáles son los elementos que detectaron que harían posible este cambio?  

En las últimas décadas se ha logrado recopilar evidencia científica abrumadora con respecto a la crisis hídrica actual y futura, la cual ha permeado en la discusión pública. A medida que como sociedad hemos aceptado este desafío común, la búsqueda de soluciones se convierte en una tarea para todos, lo que dota a cualquier proceso de mayor consenso de la necesidad de realizar acciones para afrontarlo.

Hemos podido evidenciar a través del desarrollo de la iniciativa, sobre todo durante el proceso de participación y co-construcción, la existencia de mayores puntos en común que desacuerdos en la forma de solucionar los problemas institucionales que existen.

Un elemento a destacar en los últimos años es el mayor involucramiento de la sociedad civil en materia hídrica. A partir de estos requerimientos, una parte del mundo privado ha ido incorporando dentro de sus estrategias un desarrollo más sustentable y con cada vez mayor cuidado de los entornos donde se emplazan. Esto, tímidamente, pero progresivamente, ha permeado en la discusión política. La mayor evidencia científica, la mayor participación y la preocupación del entorno son los elementos que harán posible este cambio. Pero para avanzar hacia la seguridad hídrica será necesario acompañar este proceso con la voluntad política para realizar las modificaciones institucionales requeridas.

– En los últimos meses han existido algunas iniciativas en materia de institucionalidad hídrica muy en línea con lo que EH2030 propone ¿Es posible ser optimistas en relación a un cambio relevante en esta materia en el corto o mediano plazo? 

Si bien existe optimismo en cuanto a la relevancia que se le está dando a la crisis hídrica en la discusión pública, todavía estamos expectantes de si se toman las medidas adecuadas y un liderazgo efectivo que provoquen un cambio relevante en la materia.

Esto porque aún no se ha dado un debido proceso para alcanzar un consenso en la forma de abordar los problemas. Lo que ha sucedido es que cada sector o gobierno intenta solucionar los problemas sin una mirada a largo plazo, de forma integral y consensuada entre todos los sectores.  No sirve solo con hacer algunas modificaciones legales, o de incorporar nuevos organismos, o bien, crear una política de gobierno. Estos aspectos deben realizarse coordinadamente entre sí para dar con una solución sistémica y de largo plazo a los problemas. Pero para realizar esto se necesita un cambio de enfoque y, sobre todo, de voluntad política para realizar una discusión pública profunda, por lo que todavía no podemos hablar de un completo optimismo.

Están pasando muchas cosas en materia de institucionalidad, por ejemplo el comité interministerial encabezado por la ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, que anunció una transición hídrica justa considera, entre otros puntos, una institucionalidad desde las cuencas; también el Gobierno Regional de la Región Metropolitana, encabezado por Claudio Orrego está dando pasos en esa dirección, en el marco de su Mesa de Emergencia Hídrica. Vemos esto con mucho optimismo; en el caso del Gore RM estamos colaborando directamente en el proceso de diálogo, y también hemos ofrecido toda nuestra colaboración al MMA para avanzar en esta dirección. Paralelamente, vemos con muy buenos ojos el consenso que se dio en el marco de la Convención Constitucional en relación a la institucionalidad del agua, con la propuesta de creación de una Autoridad Nacional del Agua, con el liderazgo, autonomía y mirada sistémica que permitan enfrentar los enormes desafíos en esta materia.