- Las aguas lluvia son un recurso valioso frente a escenarios climáticos extremos, como la sequía y también los aluviones. ¿Cómo resguardarla de manera segura y sostenible? La iniciativa Aguas de Barrio, de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), trabaja en el diseño e implementación comunitaria de plazoletas de captación de aguas lluvia en Santiago.
En medio de la Mega-sequía que afecta a la cuenca del río Maipo y sigue presente (aunque las últimas lluvias nos distraigan), surgió Aguas de Barrio, para para diseñar e implementar modelos integrales de intervenciones para la gestión de aguas lluvias en la ciudad, como un recurso valioso para resguardar frente a escenarios climáticos de sequía y también de fuertes lluvias.
“Nos preguntamos cómo desde el diseño del espacio público y la integración entre distintas disciplinas con comunidades locales, se pueden lograr espacios públicos más sensibles al agua, como elemento estructurante de las ciudades” cuenta la Doctora Rosa Chandia-Jaure, Directora del Programa de Innovación y Transferencia en Arquitectura y Territorio y líder de la iniciativa Aguas de Barrio, de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).
Desde entonces, han construido cuatro prototipos de soluciones hídricas comunitarias y sostenibles: dos en la comuna de Santiago y otros dos en la comuna de Renca; próximamente iniciarán una colaboración con la comuna de Cerrillos.
La idea del diseño participativo de plazoletas de captación de aguas para el proyecto Jardín Zenteno en la comuna de Santiago y Jardín Central en Renca tiene un origen en estrategias de gestión hídrica y tecnologías de comunidades altoandinas del norte de Chile. Los jardines de lluvia son un tipo de Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) para captar, filtrar, e infiltrar las aguas pluviales en la ciudad. Estos se evalúan de acuerdo a su pertinencia y adecuación a las condiciones del lugar y a las decisiones de la comunidad donde se emplazan.



Jardín Zenteno, Santiago
En esta plaza, la incorporación de estructuras con bolones permite que el agua escurra desde la superficie y llegue a la tierra. Los pavimentos de la zona central fueron instalados separados para dejar mayor superficie de absorción. La solución también incorpora un receptáculo y una canaleta que distribuye el agua por el terreno y la conduce a un pozo de infiltración. Toda esta agua que vuelva a la tierra gracias a la incorporación de SUDS, es agua que no corre por el hormigón impermeable de calles y veredas, previniendo anegamientos en eventos de lluvia extremos.
Jardín Central, Renca
El lugar de intervención fue inicialmente propuesto por el municipio como parte de un plan de renovación en platabandas del eje Balmaceda, con un área verde resiliente a escasez hídrica. La participación y toma de decisiones por parte de la comunidad estuvo presente en distintos hitos a lo largo de todo el proceso.
Se implementó un sistema de jardineras que por acción de gravedad captan aguas lluvias, filtradas a través de especies vegetales y capas de áridos y conducidas hacia una franja filtrante, para unirse en el punto más bajo del sistema (un pozo de infiltración de 3,2 mt de profundidad) y permitir la recarga del freático. Se utilizó piedra de canto rodado como un material de bajo costo que naturaliza la intervención.
Conversamos con Rosa Chandia para conocer más sobre esta experiencia.
¿Cómo respondieron estas obras con las lluvias de este invierno?
En general nuestro primer prototipo Jardín Piedras de Zenteno, responde como esperamos, capta las aguas pluviales y las infiltra en 24 horas. En el caso de Renca, no hemos realizado el seguimiento directamente, pero sí sabemos que cumplen con la función para la cual fueron diseñadas.
¿Qué tipos de inconvenientes se encuentran en la implementación de estas soluciones?
En el diseño del espacio público, una problemática difícil de resolver se asocia a la gobernanza en el tiempo y la responsabilidad de mantención adecuada de los espacios. Mientras los espacios diseñados y construidos tengan la adecuada mantención -centrada en mantener limpieza de dispositivos para evitar la impermeabilizacion o la contaminación, además de la mantención de las especies vegetales originalmente propuestas- el diseño de los dispositivos está respaldado por memorias de cálculo hidráulico y de suelos, por lo que funcionan en las capas profundas. En la capa visible, están condicionadas por el nivel de mantención de los equipos técnicos municipales o el compromiso de los vecinos del entorno inmediato.
¿Cómo incorporan a la comunidad en los proyectos y desde qué etapa?
Tenemos un modelo metodológico que implica la vinculación temprana de las comunidades barriales, para incluso tomar decisiones sobre dónde intervenir y cómo intervenir, donde además creamos espacios de transferencia de conocimientos, para que la toma de decisiones por parte de las comunidades en los modelos de diseño final sea con el conocimiento técnico asociado al funcionamiento de Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible.
Todo comienza con la vinculación con los municipios, quienes son los responsables del resguardo de los espacios que se intervienen. Se aprovechan los lineamientos y diagnósticos previos que están en cartera, y se acuerdan consensos con la comunidad, que es convocada a participar.
¿Deben regirse por alguna normativa para desarrollar los proyectos?
Depende de la comuna donde se realizan las intervenciones y del tipo de intervenciones. En todas las comunas excepto en la comuna de Santiago, si las intervenciones incluyen alterar veredas o calles, se necesita autorización del Serviu para estas acciones. En general las intervenciones son visadas por las SECPLA de los municipios y sus distintas unidades que participan en la construcción y mantención de áreas verdes.

Todas las fotos son de Aguas de Barrio