Medio: El Mercurio

Es urgente no tratar la sequía actual como un hecho aislado

Este artículo publicado en Vida, Ciencia y Tecnología de El Mercurio del 5 de enero de 2020, expone la visión de investigadores en torno a la situación de escasez de agua en el país.

«El 44% de las causas del problema del agua en Chile tiene que ver con cómo estamos manejando el recurso. El 12% de las causas tiene que ver con el cambio climático y la baja de precipitaciones», afirmó Ulrike Broschek, Subgerenta de Sustentabilidad y Estrategias Hídricas de Fundación Chile.


Vida, Ciencia y Tecnología. El Mercurio. 5 de enero de 2020.

La sequía que afecta al país y que ha llevado a las autoridades a hablar de la posibilidad de un racionamiento de agua potable no es ni un ‘terremoto silencioso’ ni una ‘emergencia extraordinaria’.

Así lo aseguran miembros del Centro de Derecho y Gestión de Aguas UC (CDGA), en una carta al Director publicada en ‘El Mercurio’ el domingo pasado: ‘Es un hecho que ya tiene 11 años de presencia en varios puntos de Chile, por lo que estamos ante un gran elefante blanco que está costando visibilizar y enfrentar con políticas y decisiones acertadas’.

Los firmantes hacen hincapié en que las sequías extremas serán cada vez más frecuentes debido al cambio climático. ‘No sigamos impulsando soluciones parche, reactivas o dispersas. La sequía es parte de nuestra realidad y no implica un desastre sin salida. Sí será un desastre si no somos capaces de generar, a la brevedad, un plan maestro de aguas que defina la hoja de ruta e impulse una gestión adaptativa e integrada en el sector’, se lee.


‘En el país hay una falta de instrumentos regulatorios de planificación. Nosotros no tenemos un plan nacional de aguas, como sí lo tienen prácticamente todos los países, y que considera en sus legislaciones instrumentos de regulación hidrológica. Es una especie de hoja de ruta a corto, mediano y largo plazo. En Chile, hasta ahora, hemos tenido algunos planes, estrategias, pero que no son vinculantes, son más bien declaraciones de buenas intenciones de distintas autoridades políticas. No hay un plan nacional de aguas que diga ‘esta es la hoja de ruta a seguir en Chile en materia de agua’’, explica, consultada por este tema, Daniela Rivera, directora de CDGA y una de las firmantes de la carta.

Con ella coincide Guillermo Donoso, ingeniero agrónomo, miembro del consejo directivo del CDGA y quien también firmó el documento. ‘Lo que uno ve hoy son declaraciones de aumentar la inversión en embalses, o de inversión en desaladoras, u otras iniciativas que demoran en promedio 10 años. Por lo tanto, no son una respuesta efectiva a la situación que estamos viviendo ahora. Si uno tuviera un plan reconociendo la ocurrencia repetitiva (de la sequía), empezaría a tomar medidas de inversión necesarias para enfrentar esa situación, cosa que hoy día no tenemos. Tenemos medidas muy paliativas, muy de corto plazo’, asegura.

Censo actualizado

Una de las primeras medidas, afirman, es saber cuánta agua hay en Chile. ‘Hoy no tenemos un inventario nacional de recursos hídricos completo, actualizado. No sabemos cuál es la realidad totalmente actualizada de las fuentes naturales y de cuánta agua se utiliza en cada momento en cada sector, en cada actividad. Entonces, es imposible poder gestionar lo que no se conoce’, dice Rivera.

‘Un ejemplo -agrega Donoso-: nosotros tomábamos decisiones basados en un balance hídrico del 87, cosa que recién el año pasado la DGA estuvo actualizando. Estamos tomando decisiones a ciegas. No tenemos claridad sobre la cantidad de agua que existe. Y una de las cosas prioritarias es saber qué tenemos y qué está comprometido’.

No son los únicos en pensar así. La doctora Alejandra Stehr, académica del Centro de Ciencias Ambientales EULA-Chile, de la U. de Concepción, y quien estaba a cargo de la mesa ‘Agua’ del comité científico de la COP25, también cree que es clave contar con un plan nacional y que uno de los primeros pasos es saber con exactitud cuál es la reserva hídrica del país.

‘Hoy existen mediciones de caudal, pero son insuficientes, sobre todo en la parte alta de las cuencas. Por ejemplo, se mide muy poco la nieve, entonces no puedes hacer un pronóstico de cuánta agua hay acumulada, que luego será entregada al río’, afirma.

Además, dice que es necesario avanzar en ‘normas secundarias de la calidad del agua. Es decir, saber cuánto nitrógeno, fósforo y cuántos metales, etc., aguanta cada río. Hasta el momento, tenemos cinco o seis normas de las ciento y tantas cuencas de Chile. Estamos súper atrasados’.

Conocer los detalles de cada cuenca es clave, porque se vincula con el uso del agua, si será para riego, por ejemplo, o si es de buena o mala calidad, explica.

Con ese registro, dice, se pueden buscar distintas soluciones, ‘no solo construir embalses’. Algunas pueden estar basadas en la naturaleza, como conservar humedales y restaurar el bosque nativo, que retiene más agua. Otra medida es buscar que el uso del agua sea eficiente. ‘En la misma distribución de agua potable, por las redes, se pierde mucha agua. Hay que trabajar en eso, hacer más eficiente el riego, más eficiente el agua en las industrias’, asevera.

Además, los especialistas coinciden en que es necesario que participen todos los actores en este plan de aguas, desde el Gobierno, los titulares de derechos de aprovechamiento de agua ‘y también la sociedad civil. Es un tema que interesa a las comunidades que viven y sobreviven en torno a fuentes hídricas superficiales y subterráneas’, dice Rivera.

Stehr está de acuerdo: ‘Dentro de las medidas inmediatas, una es que los distintos sectores se sienten a conversar y vean cómo se priorizan los usos de agua. Todos van a tener que ceder. En el sector de Petorca, por ejemplo, se llegó a un acuerdo con agricultores que van a dejar agua para el consumo humano’.

En la Fundación Chile creen que es esencial crear una nueva institucionalidad que lidere el problema hídrico. Según explica Ulrike Broschek, subgerenta de Sustentabilidad de la fundación, más que las bajas precipitaciones, el mayor problema en el país es la mala gestión de este recurso. ‘El 44% de los problemas en el territorio se debe a la forma en cómo gestionamos y gobernamos el agua’, plantea.

Y agrega: ‘Hoy existen 43 instituciones del Estado que gestionan y tienen incidencia sobre la gestión del recurso’. Por eso, dice, es necesario crear una institución que lidere. ‘No sabemos si un ministerio, una subsecretaría, una agencia; eso hay que definirlo. Pero tiene que tener atribuciones políticas a nivel nacional y con bajada en cada territorio, porque el agua es algo muy propio de cada realidad geográfica’.

Crear, además, una hoja de ruta con soluciones a corto, mediano y largo plazo para cada territorio es lo que se necesita, dice. En 2016, la Fundación Chile comenzó la iniciativa multisectorial ‘Escenarios hídricos 2030‘. La segunda etapa del proyecto que acaba de comenzar es generar una propuesta de institucionalidad del agua. Y en la cuenca del Maule y el Maipo, crear hojas de ruta con distintas soluciones, donde participen diferentes actores. ‘La idea es que la metodología sea replicable a las otras cuencas’, comenta.

Para Broschek el panorama nacional es claro: ‘Lo que tenemos ahora nos tiene en una escasez hídrica estructural, situación que no hemos sido capaces de prever ni de solucionar. Y todos los diagnósticos hablan de que Chile necesita una forma de gestionar el agua mucho más evolucionada’.

Entrevista a Ulrike Broscheck en CNN

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