Medio: El Mercurio de Valparaíso

«Se necesita mucho más que un plan de embalses para enfrentar los problemas hídricos»

crisis hídrica
  • El Mercurio de Valparaíso entrevistó a la líder de EH2030, Ulrike Broschek, en relación a la crisis hídrica en la cuenca del Aconcagua.

Un aumento en el riesgo de interrupción del servicio de agua potable urbana y más limitaciones al desarrollo agrícola son sólo dos de los problemas que identifica la iniciativa «Escenarios Hídricos 2030» para la cuenca del río Aconcagua.

El cambio climático y sus efectos, sumados a la falta de una política adecuada para el uso de este vital recurso, conllevan otros problemas latentes, incluso más preocupantes para la población, como un aumento del riesgo de inundaciones capaces de afectar zonas urbanas e infraestructura.

Tan preocupante como dichas amenazas, advierte Ulrike Broschek, líder de «Escenarios Hídricos 2030» y subgerenta de sustentabilidad en la Fundación Chile, es que no se aprecia un trabajo adecuado del Estado y el sector privado para responder a este nuevo escenario.

Broschek, quien lleva una década vinculada al tema, precisa que la cuenca del río Aconcagua tiene una brecha hídrica del 38%, lo que significa que se usa el 38% de la oferta del recurso, una presión que puede calificarse aún de moderada, aunque para la especialista la disponibilidad del recurso se está convirtiendo en un limitador del desarrollo.

-Gran partedel agua en la cuenca del Aconcagua se deriva a producción agrícola. ¿Qué cultivos son los más intensivos en uso y qué zonas de la región son las más presionadas por esta demanda?

– De acuerdo a la información existente, la Región de Valparaíso posee una demanda total de agua de aproximadamente 1.053 millones de metros cúbicos al año (m3/año), de los cuales el 78% (818 millones de m3/año) corresponden a la agricultura. Las comunas con mayor consumo de agua se encuentran en Cabildo, Casablanca, San Felipe y Quillota.

– ¿Qué cultivos requieren mayor uso del agua?

– Los cultivos con mayor demanda de agua dentro de la Región de Valparaíso son los frutales mayores, con el 62% del consumo agrícola (508 millones de m3/año), entre los cuales destacan los paltos (46%) y la uva de mesa (23%). El restante porcentaje corresponde a otros frutales, como duraznos, nogales y naranjos.

– La escasez del recurso se aprecia en el horizonte. ¿Qué evaluación puede hacer sobre el rol jugado por el Estado en los últimos años frente al escenario?

– El modelo de gestión del agua en Chile, definido en los años 80, fue entregado a un mercado privado de agua, a través de la entrega de derechos de aprovechamiento de aguas (DAA) a perpetuidad y en forma gratuita. La importante escasez de agua que se está generando en el país y que se proyecta incrementará significativamente a futuro, se debe a múltiples fallas de este modelo. El Estado no fue capaz de prever esta situación, ha faltado voluntad política para enfrentar el tema en los últimos 20 años, no existe una institución en el Estado que esté liderando adecuadamente el problema, faltan los recursos y no existe una mirada integral completa de la problemática.

«Según los registros oficiales, los embalses existentes ahora se encuentran solamente en un tercio de su capacidad total de almacenamiento, ni siquiera hay agua para llenarlos»

– El Gobierno ha planteado un plan de nuevos embalses para paliar la crisis hídrica en la Región de Valparaíso. ¿Cree que es una estrategia adecuada?

– Como consecuencia de lo anterior, las obras propuestas como la construcción de embalses son insuficientes y carecen de la mirada del conjunto del sistema, beneficiando solamente a algunos sectores. Se necesita mucho más que un plan de embalses.

– ¿Qué problema hay con los embalses?

– Según los registros oficiales, los embalses existentes ahora se encuentran solamente en un tercio de su capacidad total de almacenamiento, ni siquiera hay agua para llenarlos. Se necesitan medidas integrales con la mirada de todo el conjunto del sistema, relacionadas con administrar mejor el agua para una distribución equitativa del recurso para todos los usuarios de agua, incentivos para el uso sustentable y eficiente del agua por parte de todos los sectores productivos, medidas para recuperar y conservar ecosistemas hídricos (como ríos, humedales, lagunas, bofedales, napas subterráneas), que han sido dañados y que son nuestras principales fuentes de agua, una priorización de usos del agua para asegurar un desarrollo diversificado a nivel país en las zonas rurales y luego, se necesita diseñar soluciones inteligentes y sostenibles en el tiempo.

«La falta de agua hará desaparecer a los pequeños agricultores porque no contarán con los recursos para sostener sus actividades, perdiéndose empleos y recursos»

– ¿Observa riesgos de afectación del consumo humano debido ala creciente escasez hídrica?

– En la medida que se mantenga la situación de escasez de agua y que no seamos capaces de hacernos cargo de este tema veremos en el caso urbano cómo proliferarán las plantas de desalinización de agua de mar para abastecer el consumo humano, lo que significa que aumentará el costo del agua potable, porque esta solución es aún más cara que otras opciones. El consumo humano asumirá el mayor costo de la falta de agua. Para este caso se debe pensar en soluciones que permitan al consumo humano tener el acceso al agua de mejor calidad y menor costo.

– Los sectores rurales suelen ser los más vulnerables ante la falta de agua. ¿Qué escenario agreda a futuro?

– A nivel rural aumentará la repartición de agua con camiones aljibe y eventualmente la falta de agua hará desaparecer a los pequeños agricultores porque no contarán con los recursos para sostener sus actividades, perdiéndose empleos y recursos. Todas estas personas deberán cambiar de actividad o migrar a las zonas urbanas en búsqueda de empleo y mejores condiciones de vida, lo que agudizará la centralización, los problemas sociales y económicos propios de estos procesos.

– ¿Cuánto tiempo queda para ver estos procesos?

-Todo esto ya está comenzando a ocurrir, lo que pasa es que como no estamos considerando el agua dentro de la ecuación de nuestro desarrollo no estamos teniendo la capacidad ni para medido ni para proyectar sus efectos multiplicadores.

– Una debilidad observada en su estudio es la falta de visión unificada en el uso del río Aconcagua y su división en cuatro secciones. ¿Qué propuestas de nueva gobernanza pueden hacer?

-Con el conjunto de participantes de la iniciativa se ha propuesto una gestión integrada de los recursos hídricos, es un modelo de gestión de agua internacional utilizado en muchos países, que contempla la creación de un espacio de trabajo donde participan los diferentes sectores de la cuenca para coordinar las intervenciones sobre el agua de los múltiples actores en un sistema hídrico compartido, donde los diferentes usos, intereses y necesidades deben equilibrarse, aplicando políticas e instrumentos de gestión que aseguren su uso sustentable. La unidad de gestión fundamental esta cuenca hidrográfica.

-¿Qué medidas implica esta gobernanza?

– La coordinación y fortalecimiento de las organizaciones de usuarios de agua que actualmente distribuyen el recurso hídrico en el territorio, el desarrollo de incentivos para el uso eficiente y sustentable del agua en los sectores productivos, el desarrollo de sistemas de información y monitoreo de aguas.

ESCENARIO HÍDRICO

Cuenca Aconcagua 

La cuenca del río Aconcagua, localizada en la Región de Valparaíso, abarca 20 comunas en las provincias de Valparaíso, Marga Marga, QuiIlota, San Felipe y Los Andes. El 91% de la población de esta región vive en el área urbana (INE, 2018), concentrándose en Quillota, Los Andes, San Felipe, Villa Alemana y Concón.

Afluentes
La confluencia de los ríos Juncal y Blanco conforman el río Aconcagua. con una longitud aproximada de 161 kilómetros y una desembocadura en el municipio de Concón.

¿Quién consume el agua? 
El mayor consumo por huella hídrica azul se efectúa por parte del sector agrícola, con un uso de 13.76 m3/s. seguido del sector minero, con un empleo de 1,02 m3/s, y el sector de agua potable y saneamiento, con un consumo de 0.31 m3/s.

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