Medio: Diario Financiero

Reúso de aguas residuales, el agua del futuro que ya tiene California

  • En este reportaje publicado el 25 de agosto en el Diario Financiero, el encargado de Migración e incorporación de nuevas fuentes de agua de EH2030, Gerardo Díaz, comparte la visión sobre el reúso de aguas residuales para enfrentar la crisis hídrica.

Informe de la ONU advierte la aceleración del cambio climático y con ello, sequía, retroceso de glaciares y menos agua. Urgen nuevas fuentes y el reúso de aguas residuales es una de ellas, solución que avanza en países como EEUU, Israel y Singapur.

Fundación Chile impulsó el desarrollo de una planta de tratamiento de aguas residuales en Coquimbo. Una fórmula asociativa que permitió a la localidad de Cerrillos de Tamaya asegurar la producción de alfalfa en medio de la sequía.


El último informe del Panel Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático (IPCC, su sigla en inglés) de las Naciones Unidas activó la urgencia de asegurar el suministro del recurso hídrico en nuestro país. El documento estableció que el calentamiento global se está acelerando, con mayor recurrencia de eventos extremos como sequía, retroceso de los glaciares y menos nieve en la Cordillera de Los Andes y la consecuente baja en la disponibilidad de agua en las cuencas de la zona centro sur de Chile.

Es un diagnóstico que exhorta a la innovación y la tecnología para lograr mayor eficiencia en el uso, pero también a generar nuevas fuentes como el reúso de aguas residuales domiciliarias, provenientes de tres ámbitos: plantas de tratamiento de aguas servidas -urbanas y rurales- y de emisarios submarinos ubicados en las costas.

El jefe de Proyectos de Fundación Chile (FCh) y experto en reúso de aguas residuales tratadas, Gerardo Díaz, explica que los principales destinos de esta nueva fuente de agua están en el riego agrícola, industria, minería, recarga artificial de acuíferos, riego de zonas de recreación y de áreas verdes y en algunos casos, agua potable, como ocurre en Singapur.

Existen diversas técnicas y su elección dependerá del tipo de agua residual y de la calidad que se quiera obtener. En general, se aplican tratamientos biológicos como lodos activados, lagunas estabilizadoras u otro tipo de tratamientos con microorganismos que consuman la materia orgánica y otros más sofisticados como osmosis inversa. Israel, por ejemplo, tiene cinco calidades de agua para agricultura.

La más baja se usa en frutales mayores, alfalfa y ahí va subiendo hasta la máxima, el riego de hortalizas, donde la calidad tiene que ser alta porque tiene contacto directo con el agua.

El representante de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso en Chile, Ivo Radic, señala que, a mayor calidad, mayor costo. El agua tratada para riego no tiene costo adicional al agua servida, pero la que se utiliza en procesos industriales requiere de un tratamiento terciario adicional, con costos que oscilan entre US$ 0, 3 y US$ 0, 8 por metro cúbico (m3) para Chile y que podrían reducirse en un 20% por economías de escala.

También dice que ‘es más barato que la desalinización’, porque las plantas de tratamientos están en lugares más cercanos a las zonas de destino, ‘no hay que hacer obras marinas, no hay que tomar ni devolver el agua del mar y además el consumo de energía es mucho más bajo’. Afirma que el m3 de agua reciclada usa de 0,5 a 1 kilowatt hora, mientras que la desalación usa entre 3 y 4 kilowatt hora.

California: agua para 19 ciudades

El estado de California en Estados Unidos ha experimentado una sequía parecida a la chilena que se ha agravado en los últimos tres años por la falta de lluvias. En este contexto en 2008 el Condado de Orange decidió hacer una inversión público privada de US$ 623 millones para crear el Groundwater Replenishment System (sistema de abastecimiento de aguas subterráneas). Se trata del sistema de reúso indirecto más grande del mundo y beneficia a 19 ciudades del Estado, 850 mil habitantes y provee a dos industrias privadas, cubriendo entre 25% y 30% de la demanda de agua con 382 millones de litros al día.

Funciona a través del agua usada de hogares, restaurantes, lavanderías y hoteles que pasa por tres procesos: microfiltración, ósmosis inversa y desinfección de oxidación avanzada de rayos ultravioletas. Luego el agua es bombeada a 36 pozos profundos y a tres lagos artificiales para que entre a las cuencas subterráneas, se mezcle con el agua natural de la cuenca y luego ésta sea extraída para consumo humano.

‘Es un proceso muy práctico porque no se utiliza mucha energía en comparación con la desalinización. Calculamos que en promedio el agua reciclada utiliza un tercio de la energía que se necesita en la desalinización, porque el agua que llega a la planta no contiene mucho cloruro de sodio y concentración de sales’, explica el ingeniero principal del sistema, Lo Tan desde EEUU vía Zoom.

El costo del agua de este sistema es de entre US$ 700 y US$ 800 por 1.233.000 litros, es decir, US $0,0006 por litro, un costo mayorista que es la mitad del precio del agua importada de los ríos Sacramento y de Colorado para cubrir la sequía.

Tan indica que el agua resultante cumple con todas las normativas del sistema sanitario y espera que en 10 años más se pueda cambiar la percepción de la ciudadanía acerca de este recurso para llevarla a los hogares.

‘El agua reciclada es un proyecto que no solamente beneficia a la generación presente, sino a la generación futura’.

Singapur, pionero en agua potable tratada

Singapur es el único país que trata aguas residuales para consumo humano. Utilizan osmosis inversa, la que les permite dejar los contaminantes casi en cero. ‘En 2016 reutilizaban el 30% de sus aguas residuales y la meta a largo plazo es incorporarlas a su matriz hídrica para diversificar sus fuentes, porque tienen una fuerte dependencia de aguas externas, principalmente de Malasia’, explica Díaz de FCh.

La Agencia Nacional de Aguas de Singapur (PUB) es la encargada de recoger y tratar aguas usadas, y junto al agua de captación local, el agua importada y la desalinizada, forman los Cuatro Grifos Nacionales para garantizar un suministro de agua diversificado y sostenible.

Singapur ha logrado producir agua reciclada ultra limpia y de alta calidad, llamada NEWater, con cinco plantas que cubren el 40% de la demanda de agua nacional y se espera que a 2060 cubran el 55%.

Hay otros países como Estados Unidos, Australia, España, Arabia Saudí e Israel que reúsan sus aguas residuales. El más avanzado es Israel que propone a 2040 que el 90% del agua que demanda la agricultura provenga de aguas tratadas. ‘Israel tiene una estrategia hídrica nacional para que el agua potable sea utilizada sólo para consumo humano y las otras fuentes en los procesos productivos, donde uno de los componentes es que el agua reutilizada sea más barata que la potable’, dice el experto de FCh.

El caso chileno

En Chile hay plantas de reúso en sectores industriales y mineros, que las han implementado por falta de agua y otras ‘por mandato corporativo’ para cumplir estándares internacionales. Radic explica que su empresa Vigaflow -que se dedica a desalación y reúso- tiene diez clientes grandes y medianos. Desde un edificio que reúsa aguas grises de las duchas, hasta reúso para sistemas de enfriamiento del sector energía y de aguas servidas de sanitarias que van a mineras.

En el sector agrícola existe un solo caso operativo en la localidad de Cerrillos de Tamaya en Ovalle, en la Región de Coquimbo. En 2016, Fundación Chile lideró la construcción de una planta de reúso de aguas residuales, un proceso asociativo que involucró al Comité de Agua Potable Rural (APR) de la zona y a agricultores, financiado por el programa de Fondos de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R).

Es una planta de baja-mediana escala y demandó una inversión de $ 50 millones -que estableció el FIC-R-, monto que se recuperó en un año y ocho meses, lo que impacta a unos 600 hogares y 1.100 usuarios.

‘Nos favorece muchísimo como comité y como agricultores, estamos en una zona permanentemente golpeada por la sequía, el agua es un bien muy preciado’, señala Dionisio Antiquera, presidente del Comité APR de Cerrillos de Tamaya. La planta que capta las aguas descargadas produce 3 litros por segundo las 24 horas y genera ganancias de $ 10 millones que se reparten en 60% para los agricultores y 40% para el APR. ‘El agua tratada viene a generar un alivio para el agricultor, además tenemos la condición que estamos generando un ingreso al Comité y estamos infiltrando más agua a las napas subterráneas’, explica Antiquera.

Por ejemplo, la planta de tratamiento permite regar tres hectáreas de Alfalfa, propiedad de uno de los agricultores de la zona y su comercialización genera ingresos anuales por US$ 50 mil.

‘Debido a la sequía la producción de forraje en la zona disminuyó sustancialmente, incluso con muerte de ganado por la escasez de agua y falta de forraje. En esta zona se mantuvo la producción de caprino, debido a que el predio regado con aguas tratadas mantuvo la oferta y comercialización de la alfalfa’, explica Díaz.

Normativa y entorno

Gerardo Díaz, de FCh, señala que las aguas tratadas se incorporan a las aguas frescas de acuerdo a la normativa medioambiental de cada país. Chile no cuenta con una regulación específica, por lo tanto, se aplica la de aguas grises, que permite tratar hasta un 50% del total de aguas residuales. ‘Si se utilizan solo las aguas grises, concentras las servidas y el alcantarillado no está diseñado para transportarlas a los sistemas de tratamiento’, dice.
Advierte que Chile está atrasado en reúso y se requiere avanzar en un entorno propicio con apoyo de políticas públicas y en una normativa que permita la reutilización ‘de la totalidad de las aguas residuales, que son una fuente de agua segura y permanente’.
Advierte que faltan definiciones en torno a la propiedad de las aguas residuales. Las sanitarias señalan que al mantenerse dentro del circuito de tratamiento son de su propiedad, mientras otros dicen que son del usuario, porque pagan una tarifa por su disposición y tratamiento, incerteza que desincentiva la inversión. ‘En Israel el agua es un bien de uso público, por lo tanto, es el Estado quien determina la propiedad de las aguas residuales’, comenta Díaz.

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