Medio: El Mercurio de Valparaíso

Escasez hídrica: cómo subsistir sin lluvias

noticia: escasez de agua
  • Para realizar este extenso reportaje sobre la crisis del agua en la región de Valparaíso y, especialmente, en la cuenca del Aconcagua, El diario El Mercurio de Vaparaíso consultó a diversos especialistas, entre los que destaca Ulrike Broschek, líder de EH2030.

Enfrentamos la paradoja de ser uno de los países con mayores reservas de agua en el contexto global, no obstante estamos entre los 30 con mayor riesgo de escasez hídrica. Panorama desalentador para la agricultura local que deberá enfrentar un reordenamiento de la actividad agrícola, revisar los derechos de agua y rezar para que haya precipitaciones.

La advertencia proviene desde diversas latitudes, incluso más allá de nuestras fronteras. La OCDE ya recomendó a Chile instalar un modelo de gestión con el foco puesto en los recursos hídricos y adoptar decisiones asociadas a posibles daños económicos ambientales y sociales. La mejor forma de expresar este escenario es cuantificándolo no sólo respecto a la escasez de agua, también ante la proximidad del impacto, lo que obliga a tomar medidas asumiendo responsablemente que el déficit no se va a revertir.

Prácticamente tenemos poco más de un lustro -al 2025- para alcanzar la sustentabilidad del recurso y, quizás, salir del ranking de los 30 países con mayor riesgo hídrico. La urgencia implica considerar la extensa franja territorial, por lo que las soluciones deben ser acordes a la realidad de las distintas cuencas representativas de cada zona del país. En el caso del Aconcagua la brecha hídrica es del 38%, según puntualizó en una visita a la Región, Ulrike Broschek, líder de «Escenarios Hídricos 2030» y subgerenta de sustentabilidad en la Fundación Chile.

NORMALIZAR LA SEQUÍA

«El clima está cambiando, eso nos dice que cada diez años la precipitación está disminuyendo entre un 7% y 8% y eso lo estamos viviendo -más o menos- hace unas tres décadas; por lo tanto hemos perdido un cuarto del total anual. Eso va a continuar, entonces la Sequía se transforma ahora en una regularidad, en algo normal», subraya Patricio Rubio Romero, director del Magíster en Gestión del Agua de la Universidad Técnica Federico Santa María, precisando que hemos ido cambiando de un clima mediterráneo «sin apellido» a un clima mediterráneo semiárido, el nuevo apellido. «Es por el cambio climático. La atmósfera y los océanos, que son los grandes componentes de la máquina climática del mundo, han variado de posición sus grandes centros. En parte, el hombre también es responsable, entonces no van a venir periodos de más lluvia».

Por su parte, el profesor Eduardo Salgado, señala que la situación en la cuenca del río Aconcagua es grave. «Si no hay un fenómeno pronto, en que -por ejemplo- caiga nieve, no sé de dónde vamos a sacar agua para la agricultura», cuestiona el profesor y socio de Ager Consultores Ltda., exdirector del Magíster en Ciencias Agronómicas y Ambientales de la Facultad de Ciencias Agronómicas y de los Alimentos de la Universidad Católica de Valparaíso.

IMPACTO AGRÍCOLA

La preocupación que desliza el docente es consistente con que la agricultura es la mayor consumidora. A nivel mundial usa alrededor del 70% del agua que se extrae de diversas fuentes. Según datos de la Dirección General de Aguas, DGA, en Chile el 12% es para consumo humano, de esa cifra, 11 puntos porcentuales corresponden al uso de la población urbana, y el otro punto va al sector rural. La agricultura utiliza un 72% del recurso.

Según otros antecedentes, la Región de Valparaíso posee una demanda de agua de aproximada de 1.053 millones de metros cúbicos al año (m3/año), de los cuales el 78% (818 millones de m3/año) corresponden a la agricultura, siendo las comunas con mayor consumo Cabildo, Casablanca, San Felipe y QuiIlota.

«Hay que empezar a seleccionar actividades y a eliminar seguramente algunas que consumen mucha agua porque estamos al límite de la capacidad de extracción versus el costo de extracción. Es decir, extraer agua subterránea desde cada vez más abajo va a gastar más energía para subirla; por lo tanto, la rentabilidad del producto baja. Entonces estamos al límite», advierte Patricio Rubio, enfatizando que el margen en el regadío está en su nivel óptimo.

«Mucho se habla de agricultura, pero ahí tenemos un margen de mejora ajustado lo más cerca a lo racional, salvo los pequeños agricultores que no pueden implementar los gota a gota. Y si mejoramos en eso, tampoco es una gran cuota. Hablar hoy de regadío más sustentable es válido para la Octava o Novena regiones», dice.

CALIDAD DEL AGUA

Si bien en esta materia la falta de embalses en la zona ha sido un debate recurrente, ya a estas alturas es prácticamente una discusión inoficiosa, de partida porque se trata de una opción a largo plazo que no aborda la contingencia; por lo demás, tal como están los pronósticos actuales, ni siquiera habría agua para llenarlos. «Almacenar va a ser imposible; peor aún, la calidad del agua también ha disminuido en forma alarmante. En zonas como la nuestra, muy pobladas, la calidad está decayendo por temas urbanos, agrícolas, mineros e industriales. El escenario no es bueno», advierte Patricio Rubio.

Desde esa realidad que poco, prácticamente nada, se ha abordado, hablar de carretera hídrica implica considerar ese aspecto en el que Rubio es cauteloso. «Supongamos que traigo agua del Bío Bío al Aconcagua. Aparentemente son iguales pero difieren en fracciones minerales, los llamados oligoelementos, que en un lugar hacen bien pero en otro no. Entonces vamos a contaminar con o sin efecto nocivo el Aconcagua, ya sea que las aguas provengan del Bío Bío, del Maule o de cualquier otra fuente. Traer aguas exóticas puede que no sea prudente porque normalmente, a nivel ecológico, es común que lo exótico al llevarlo a otro lugar cause daño. Y eso no se ha analizado».

Insiste en un reordenamiento eficiente aunque eso implique que alguna actividad agrícola se tenga que mudar a zonas más húmedas, como es el caso de los frutales de hueso. Y ejemplifica: «cuando se habla de las papayas todo el mundo piensa en La Serena; pues ahora es mejor pensar en la desembocadura del Maule. El dominio de ese fruto se ha trasladado al sur. En Cobquecura he visto plantaciones donde nunca habría imaginado papayas. Lo mismo, he visto inicios de viñedos de Temuco hacia el sur. Cierta agricultura se está movilizando en búsqueda del agua, de las termias en temperatura».

Y enfatiza que algunos cultivos posiblemente están siendo forzados porque gastan mucha agua en la ubicación en la que están, y en otros nos hemos pasado de la cuota aconsejable. Es el caso de los paltos. «Para todo agricultor pequeño que no ha tenido la espalda financiera ha significado la ruina, porque no ha contado con los insumos para tener y asegurar el agua», precisa.

¿Qué es recomendable sembrar entonces en la V Región? «Sería irresponsable decir que hay que cultivar esto o lo otro. Primero se debe tener asegurada la calidad del agua porque del curso medio alto del Aconcagua está decayendo fuerte. Entonces cómo voy a recomendar algún emprendimiento agrario donde a veces una de las causas que los resiente rápidamente es la mala calidad de agua. Eso baja la producción o contamina y ese producto no va a tener mercado», esgrime.

¿Y DESALINIZAR EL AGUA?

La posibilidad de desalinizar el agua ha ido tomando protagonismo en este escenario, aunque las miradas son distintas. «Es factible. En Chile tenemos la tecnología; pero desalinizar agua tiene un costo dado por la energía que requiere. Por tanto, es una opción en este momento alineada con las urbes costeras que están dispuestas a pagar más, porque el agua de boca (de las personas) se paga un poco más cara; pero llevar eso a la agricultura es muy caro. Una vez que se tiene el agua del mar sobre la tierra, a pie de planta, hay que llevarla para arriba, en el caso de Casablanca -por ejemplo- a 400 metros de altura y eso tiene un costo energético que no creo que todos los viñateros estén dispuestos a pagar porque no sería rentable. Desalinizar es caro e impulsar cuesta arriba lo es mucho más», advierte Patricio Rubio.

En cambio, para Eduardo Salgado la desalinización es la solución más razonable en medio de esta urgencia. «Uno puede poner una pequeña planta donde sea prioritaria la demanda, otra en la segunda o la tercera prioridad y así. No se requiere de una gran obra para traer el primer litro de agua y se pueden ir resolviendo los problemas en forma puntual rápido, a lo mejor es más barato». Y propone usar la energía del mismo mar para desalinizar el agua.

En ese sentido, el seremi de Agricultura, Humberto Lepe, aclara que la desalinización es un proceso que en la Región de Valparaíso se mira con atención y se están evaluando proyectos relativamente pequeños en distintos lugares. «Estamos viendo cómo los escalamos para enfrentar esta escasez hídrica.

Desalinizar, así como la incorporación de nuevas aguas como las aguas servidas, son procesos lentos».

BALANCE REGIONAL

Al hacer un balance general, Lepe da un déficit de precipitaciones del orden de un 75% a un 80%. Desde el punto de vista de la nieve, hay acumulado prácticamente un 50% de lo que se logró el año pasado que ya había sido un año relativamente malo. «Vamos a enfrentar la temporada de riego con serias dificultades pero esperamos que a través de las inversiones que se van a hacer y de la gestión con los usuarios podamos garantizarle a los regantes la misma seguridad de riego de la temporada pasada que fue del orden de un 65%».

Al establecer cuáles son las comunas más complicadas, la autoridad separa la región en dos: una es la agricultura de secano, muy afectada porque su utilidad depende de las lluvias y es la que vemos en Petorca, la parte alta del Aconcagua y en la zona de secano costero. En la otra, la zona de riego, las cuencas más complicadas van a ser Petorca y Putaendo porque tienen una hoya hidrográfica bastante baja. También se va a ver afectada la cuenca del río Aconcagua a pesar de que tiene una cordillera mucho más alta, pero la acumulación de nieve a la fecha prevé un escenario bastante complejo.

Ante la opción de intervenir la cuenca del río Aconcagua, el seremi explica que el año pasado se acordó con las organizaciones de usuarios no hacerlo.

«Está la voluntad para nuevamente gestionar ellos el recurso, lo hicieron en forma eficiente la temporada pasada, así lo reconocieron ellos mismos, y esperamos que se repita esta temporada», dice.

No así Salgado, quien cree que para el próximo año no vamos a tener una solución inmediata distinta a intervenir el río. «Ahorrar más agua, duchamos más corto, no es gran cosa; hay que tomar una decisión cuanto antes. No sé qué esperan, a no ser que estén apostando a que el próximo va a ser un año normal. Si se equivocan lo vamos a pagar todos», advierte.

DERECHOS DE AGUA

Emplazar a que se tomen decisiones involucra también abordar la situación de los derechos de agua. «Desgraciadamente son 42 instituciones que en nuestro país tienen que ver de una u otra manera con el agua. El problema parte de ahí, es un hecho; se han otorgado más derechos que el agua existente. Cuando hay abundancia no hay problema, ni peleas, ni choques ni nada. Cuando empieza la escasez, como ahora, se dan cuenta de que los derechos se han sobre otorgado. No creo que haya sido mala intención, sino que cambió la situación y nadie lo previó», expone Salgado.

Sin querer causar alarma, Patricio Rubio enfatiza que estos escenarios decrecientes en los que muchas actividades van a tener que desaparecer generan otros efectos. «Surgen estas especies de guerras sociales encubiertas entre los grandes y los pequeños al interior, en Petorca y esas zonas, con graves problemas sociales debido a los enfrentamientos por el dominio del agua. Aquí hay que apuntar y añadir los famosos derechos de agua. A veces las cuotas -dadas o vendidas- son mayores a lo que trae el río, entonces eso también hay que ordenarlo. Hasta cierto punto hay una lógica porque la cantidad de metros cúbicos que tiene el río a lo mejor se calcularon con datos del siglo pasado en periodos en los cuales llovía más. Entonces la enseñanza es que un gobierno responsable debiera dar derechos de agua de modo anual en función de cómo se dé el ciclo hidrológico interanual. Estamos creyendo que los ríos son una tubería que trae siempre la misma cantidad de agua. Pasa lo mismo con los pozos subterráneos, la legislación es muy mala respecto a la asignación de los derechos de uso porque se hizo de modo fijo y nadie anticipó que la naturaleza es cambiante», sentencia Rubio.

Si bien el agua para el consumo humano está garantizada el docente de la USM cuestiona qué pasa con los APR (Agua Potable Rural). «Ellos no tienen las mismas garantías, ni la base del mismo gestor, son bastante autónomos; por lo tanto si tienen que hacer grandes inversiones no las van a hacer. Por lo demás, la nueva legislación los deja bastante solos, el problema lo van a tener los pequeños consumidores locales. Hay que ver la cantidad de camiones aljibe que se gastan en APR y cuál es el gasto anual de la intendencia porque es la que tiene que reaccionar cuando se está en una fase crítica», remarca.

TODAVÍA NO AL RACIONAMIENTO

Respecto a acciones concretas Humberto Lepe, desde el punto de vista de la agricultura de secano, releva que, en lo que es ganadería, fundamentalmente desde septiembre del 2018 se ha ido apoyando a los pequeños ganaderos de manera de bajar la carga animal. «Frente a un escenario de un invierno con el Niño, muchos se quedaron con sus animales y ha habido una cantidad importante de muertes. Estamos entregando recursos para que puedan liquidar sus animales y empezar la reconversión que va ser bastante lenta; pero vamos a ir de la mano con los Prodesal (Programa de Desarrollo de Acción Local) para que hagan sustentable sus actividades. En la zona de riego, con las obras que va a ejecutar el Ministerio de 00.PP. y las que vamos hacer a través de Indap y de la Comisión Nacional de Riego, esperamos ordenar la gestión para una seguridad del agua del 65%. Igual va a afectar a algunos productos, básicamente hortalizas y frutos de exportación».

El seremi llama a cuidar el agua, aunque los esfuerzos parezcan insignificantes. «Ayuda porque las grandes poblaciones las tenemos en la parte baja de la región, por lo tanto tenemos que dejar que el recurso de agua dulce baje para satisfacer esas necesidades. Si la población ahorra, vamos a despejar un problema aguas arriba». Y agrega una preocupación adicional por los incendios. «La temporada pasada fue compleja y si bien contamos con el apoyo de los vecinos, este año lo vamos a necesitar más porque los suelos están muy secos y las condiciones están dadas para una fácil ignición».

En tanto, para Patricio Rubio, mejorar u optimizar con ahorro, algo se logra pero no es tanto. «Una cultura de más autocuidado del agua sí, optimizamos; pero no da como para recuperar todo el agua que la naturaleza no nos está dando. En el escenario mundial ocupamos el lugar 18 en cuanto a escenario crítico de escasez de agua. Chile es uno de los países que tiene más reservas de agua. Es un poco ‘loco’, porque no estamos donde debiéramos estar», lamenta.

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