Escasez hídrica

DESASTRE POR ESCASEZ DE AGUA EN SUDÁFRICA PUEDE REPETIRSE A NIVEL LOCAL

La zona con mayor riesgo es la costa de Valparaíso, si se presenta una sequía mayor a la sufrida hasta 2016. Las desaladoras todavía son una alternativa cara, por lo que es necesario un cambio de hábitos.

Fuente: El Mercurio

A partir del 16 de abril el servicio de agua potable prácticamente se interrumpirá en las zonas residenciales de Ciudad del Cabo en Sudáfrica, por combinación de una prolongada sequía atribuida al cambio climático y un aumento de la demanda por el recurso debido a la expansión urbana. De hecho, desde ayer cada persona solo tiene acceso a 25 litros diarios, que debe racionar al máximo.

¿Podría darse un escenario semejante en Chile? A juicio de Pablo García, ingeniero forestal de la U. de Chile, es perfectamente posible en un futuro cercano ya que estamos siguiendo el mismo camino, dice. “Está lloviendo y nevando cada vez menos, y estamos consumiendo cada vez más agua como sociedad”, sostiene.

Y a la sequía y nulo control de la expansión urbana se suma una ausencia de la valoración del recurso por parte de la población que sigue teniendo pasto -que demanda 5 litros por m2 al día-, o que se da duchas de 20 a 30 minutos. A su juicio, urge un cambio.

Coincide Ulrike Broschek, ingeniera química ambiental, quien es subgerente de sustentabilidad de Fundación Chile. Comenta que si bien en el país todavía no se vive un escenario semejante al de Sudáfrica a nivel urbano, gracias al monitoreo permanente que realiza la autoridad sanitaria, el tema del racionamiento es habitual en las zonas rurales y al sur del país.

En la Quinta Región varias ciudades estuvieron al borde de enfrentar cortes programados debido al déficit de agua durante esta década. “Hemos tenido suerte porque las lluvias del año pasado aliviaron un poco la situación”, dice. No obstante, una nueva sequía y más prolongada la situarían en riesgo inminente del racionamiento.

En el norte el problema se ha resuelto con las plantas desaladoras, como es el caso de Antofagasta y la instalación que se proyecta para Copiapó. Pero no son siempre la mejor alternativa, ya que aumentan el costo de la tarifa de consumo en forma importante.

Broschek estima que es ineficiente el uso del recurso. Cita como ejemplo las pérdidas en los sistemas de distribución, que llegan hasta 40% en algunos casos. A eso añade que se vierten 8 mil litros por segundo de aguas servidas al mar, las que hoy se pierden pero podrían ser reutilizadas en agricultura.

La información es clave, indica García. “Si no conocemos cómo se comportan hidrológicamente nuestras cuencas, no podemos tomar decisiones de planificación territorial”.

García espera que se invierta en embalses, recarga de acuíferos, carreteras hídricas y, sobre todo, desalación en masa. “Además, es imprescindible que se foresten las partes altas de cada cuenca, pues los datos indican que mientras más masas forestales hay en Chile central, más agua producen las cuencas”, explica.

 

 

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